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Es complejo definir cual es el «producto» de la atención sanitaria en el hospital a la población que atiende y aún más medirlo.
Ganancias en capacidad funcional, calidad de vida, años de vida, evitación de riesgos, etc. ha conducido a la utilización de medidas orientadas hacia los procesos intermedios, más fáciles de identificar y cuantificar, como las estancias hospitalarias, las consultas realizadas o el número de intervenciones quirúrgicas.
Consideramos además que el producto sanitario es múltiple y por tanto su valoración ha de incluir también otros componentes como la satisfacción de los usuarios con la atención recibida o la docencia y la investigación, que aportan valor añadido al proceso asistencial.
Los beneficios de medir los resultados de la atención sanitaria no sólo van ligados a la identificación de las actividades más efectivas sino también a la detección de las prácticas que obtienen resultados de salud, o tienen areas de mejora.
Esta es la consideración en la que se basan la mejora de la eficiencia
de los servicios, la maximización de los recursos y la minimización de sus efectos
indeseados.
1.- Producción Asistencial
2.- Producción Científica
3.- Cartera de Servicios
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